

Patata
"El tubérculo humilde que sostiene medio mundo."
Consejos de Uso
No todas las patatas sirven para lo mismo. Las más harinosas funcionan mejor en purés, cremas o asados; las más firmes aguantan mejor cocción, ensaladas y guisos.
Si vas a freírlas, seca bien la superficie tras cortarlas. Una patata bien seca entra mejor en la fritura y ayuda a conseguir una corteza más limpia y dorada.
El frío muy intenso puede alterar su perfil. Lo ideal es guardarlas en un lugar fresco, seco y oscuro, pero no en condiciones extremas que deterioren su textura o sabor.

"Pocas cosas parecen tan sencillas y resuelven tanto."
Curiosidades
La patata no es una raíz, sino un tubérculo: una estructura de reserva donde la planta almacena energía.
Su textura cambia muchísimo según variedad, almidón y cocción: puede quedar firme y compacta o abrirse suave y harinosa.
Pese a su fama de alimento básico y sencillo, es uno de los ingredientes más transformables de la cocina global.
Recetas con Patata
Descubre deliciosas preparaciones que destacan este ingrediente
Valor por 100g
Energía cotidiana
Índice Glucémico
65
Mucho más que relleno
Aporta hidratos de carbono, algo de fibra y una gran capacidad saciante. Bien cocinada y bien acompañada, la patata es uno de los pilares más útiles y honestos de la cocina diaria.
Tipos de Patata

Monalisa
Equilibrio y todoterreno.
Muy popular por su versatilidad, ofrece un equilibrio muy útil entre firmeza y cremosidad. Funciona bien para freír, cocer, asar o usar en guisos, lo que la convierte en una variedad muy agradecida para cocina diaria.

Kennebec
Harina, suavidad y gran fritura.
Muy apreciada para freír por su buen comportamiento en textura y dorado, también funciona muy bien en asados y purés. Tiene una carne agradable y una capacidad notable para ofrecer interior tierno con exterior bien trabajado.

Patata Nueva
Fina, húmeda y delicada.
Recolectada antes de maduración completa, suele tener piel más fina, más humedad y una textura especialmente agradable para cocciones suaves. Encaja muy bien en ensaladas templadas, cocción con piel y platos donde interesa una patata más delicada.
Bajo Tierra, Mucho Trabajo

La patata se desarrolla a partir de una planta que crece en superficie mientras, bajo tierra, empieza a formar los tubérculos que luego consumimos. Ese proceso de engorde subterráneo depende del suelo, la temperatura, el agua y el manejo del cultivo.
A medida que avanza el ciclo, la planta dirige energía hacia los tubérculos, que van ganando tamaño, almidón y estructura. El momento de la recolección influye mucho en la piel, la conservación y el comportamiento posterior de la patata en cocina.
Desde huertas tradicionales hasta producciones a gran escala, la patata muestra como pocos ingredientes la relación entre agricultura, rendimiento y cocina cotidiana. Es un producto humilde en apariencia, pero exige bastante precisión para llegar bien del campo a la despensa.
Del Ande al Plato Universal
Un viaje a través del tiempo descubriendo las raíces y la evolución de este ingrediente.

Nacida en Altura
La patata tiene su origen en la región andina de América del Sur, donde fue domesticada hace miles de años por culturas que aprendieron a cultivar un alimento resistente, nutritivo y capaz de sobrevivir en condiciones duras. Mucho antes de su llegada a Europa, ya era un pilar esencial de la alimentación en territorios de altura.

Europa la Miró con Dudas
Cuando cruzó el Atlántico en el siglo XVI, la patata no fue recibida de inmediato como un gran alimento. Durante bastante tiempo se vio con desconfianza, se usó como curiosidad botánica o como cultivo secundario y tardó en ganarse un hueco real en la cocina cotidiana europea.

De Recurso a Base
Con el tiempo, su capacidad para producir mucho alimento en poco espacio y su enorme versatilidad culinaria la convirtieron en una pieza central de la dieta de millones de personas. Cocida, asada, frita, guisada o convertida en puré, pasó de ser una novedad americana a un fundamento de la cocina popular.

La Reina del Confort
Hoy la patata es uno de los ingredientes más universales del planeta. Está presente en tortillas, curries, guarniciones, sopas, panes, gnocchi, purés, salteados, gratinados y frituras. Pocos productos tienen tanta capacidad para cambiar de textura y adaptarse a tantas cocinas sin perder su identidad.

La patata tiene su origen en la región andina de América del Sur, donde fue domesticada hace miles de años por culturas que aprendieron a cultivar un alimento resistente, nutritivo y capaz de sobrevivir en condiciones duras. Mucho antes de su llegada a Europa, ya era un pilar esencial de la alimentación en territorios de altura.

Cuando cruzó el Atlántico en el siglo XVI, la patata no fue recibida de inmediato como un gran alimento. Durante bastante tiempo se vio con desconfianza, se usó como curiosidad botánica o como cultivo secundario y tardó en ganarse un hueco real en la cocina cotidiana europea.

Con el tiempo, su capacidad para producir mucho alimento en poco espacio y su enorme versatilidad culinaria la convirtieron en una pieza central de la dieta de millones de personas. Cocida, asada, frita, guisada o convertida en puré, pasó de ser una novedad americana a un fundamento de la cocina popular.

Hoy la patata es uno de los ingredientes más universales del planeta. Está presente en tortillas, curries, guarniciones, sopas, panes, gnocchi, purés, salteados, gratinados y frituras. Pocos productos tienen tanta capacidad para cambiar de textura y adaptarse a tantas cocinas sin perder su identidad.





